Cómo ayudar a una persona que consume sustancias psicoactivas: una guía para acompañar con respeto y responsabilidad
Acompañar a una persona que consume sustancias psicoactivas puede generar miedo, confusión, frustración y, en muchos casos, sensación de impotencia. Es común no saber qué decir, cómo actuar o hasta dónde ayudar sin causar daño. Sin embargo, el apoyo adecuado, informado y empático puede marcar una diferencia significativa en el proceso de recuperación.
La adicción no es una falta de voluntad ni un problema moral; es una condición compleja que afecta el comportamiento, las emociones y la salud física y mental. Comprender esto es el primer paso para brindar una ayuda real y sostenible.
1. Comprender el consumo de sustancias como un problema de salud
El consumo problemático de sustancias psicoactivas suele estar relacionado con múltiples factores: experiencias traumáticas, dificultades emocionales, problemas de salud mental, presión social o contextos familiares complejos. En muchos casos, la sustancia se convierte en una forma de escape o de afrontamiento frente al malestar.
Entender la adicción como un problema de salud permite dejar de lado el juicio y la culpa, y adoptar una mirada más humana y compasiva. Este enfoque no justifica el consumo, pero sí facilita una intervención más efectiva, centrada en la recuperación y no en el castigo.
2. Identificar señales de alerta de un consumo problemático
Reconocer que una persona necesita ayuda no siempre es sencillo. Algunas señales que pueden indicar un consumo problemático incluyen cambios drásticos en el estado de ánimo, aislamiento social, dificultades laborales o académicas, alteraciones en el sueño, descuido de la higiene personal, conductas impulsivas o mentiras frecuentes relacionadas con el consumo.
Estas señales no deben interpretarse de forma aislada ni como un diagnóstico, pero sí pueden servir como un llamado de atención para iniciar una conversación y buscar orientación profesional.
3. Cómo hablar con una persona que consume sustancias
La comunicación es uno de los aspectos más delicados y determinantes. Abordar el tema desde la confrontación, el reproche o la amenaza suele generar resistencia y cierre emocional. En cambio, una conversación basada en el respeto y la empatía puede abrir la puerta al cambio.
Es recomendable elegir un momento tranquilo, expresar la preocupación desde la experiencia personal (“me preocupa verte así”), evitar etiquetas o acusaciones, y escuchar activamente sin minimizar lo que la otra persona siente. Mostrar interés genuino y disponibilidad para ayudar, sin imponer soluciones, fortalece la confianza y reduce la defensividad.
4. Establecer límites claros y saludables
Ayudar no significa tolerar comportamientos que causan daño. Establecer límites es una forma de cuidado tanto para la persona que consume como para su entorno. Estos límites pueden incluir no facilitar dinero para el consumo, no encubrir conductas, ni asumir responsabilidades que corresponden a la persona afectada.
Los límites deben comunicarse con claridad y firmeza, sin agresividad, dejando claro que el apoyo existe, pero no a costa del bienestar propio o familiar. Mantener estos límites contribuye a romper dinámicas que perpetúan la adicción.
5. La importancia del acompañamiento profesional
Aunque el apoyo familiar y social es fundamental, la recuperación del consumo de sustancias requiere, en la mayoría de los casos, intervención profesional especializada. Psicólogos, psiquiatras, médicos y centros de tratamiento ofrecen herramientas clínicas que abordan tanto el consumo como sus causas subyacentes.
Motivar a la persona a buscar ayuda profesional implica acompañar el proceso, ofrecer información clara sobre las opciones de tratamiento y, si es posible, apoyar en los primeros pasos. La decisión final debe ser de la persona, pero sentirse acompañada puede reducir el miedo y la incertidumbre.
6. El rol del entorno durante el proceso de recuperación
La recuperación no es un proceso lineal. Pueden existir avances, retrocesos y recaídas, lo cual no significa fracaso. El entorno cumple un papel clave al ofrecer contención emocional, promover hábitos saludables y reforzar los logros, por pequeños que parezcan.
Evitar el estigma, fomentar la paciencia y mantener una actitud de apoyo constante contribuye a fortalecer la motivación de la persona y a sostener el proceso a largo plazo.
7. Cuidarse también es parte de ayudar
Acompañar a una persona con problemas de consumo puede ser emocionalmente desgastante. Por ello, es fundamental que quienes brindan apoyo también busquen espacios de contención, orientación profesional o grupos de apoyo para familiares.
Cuidarse no es abandonar al otro, sino garantizar que el acompañamiento se realice desde un lugar sano, equilibrado y sostenible en el tiempo.
Un acompañamiento que transforma
Ayudar a una persona que consume sustancias psicoactivas implica compromiso, información y sensibilidad. No se trata de tener todas las respuestas, sino de estar presente, promover la búsqueda de ayuda y construir un entorno que favorezca el cambio.
En Corporación Horizon creemos que la recuperación es posible cuando se combina el acompañamiento humano con la atención profesional adecuada. Cada paso cuenta, y cada gesto de apoyo puede ser el inicio de una transformación profunda.
Referencias
¿Cómo ayudar a un adicto? Recomendaciones y apoyo profesional para la recuperación
https://oceanica.com.mx/como-ayudar-a-un-adicto-recomendaciones-y-apoyo-profesional-para-la-recuperacion/Consumo de sustancias: cómo ayudar a una persona a obtener tratamiento
https://www.cigna.com/es-us/knowledge-center/hw/consumo-de-sustancias-ug4864Cómo ayudar a una persona con adicción a las drogas
https://www.helpguide.org/es/adiccion/como-ayudar-a-una-persona-con-adiccion-a-las-drogas
